sábado, 29 de diciembre de 2012

                                       

  DACIÓN EN PAGO:           
                         
¿SOLUCIÓN
 O
 AGRAVANTE?


Lamentablemente, la lacra social de los desahucios está hoy en día más vigente que nunca. La tragedia humana, familiar y personal que esta situación conlleva no puede desdeñarse, ni mucho menos ignorarse, pues sin duda produce dolor y desaliento a todas aquellas personas que intentamos , aunque sea superfluamente, ponernos en su lugar.
Sin embargo, como suele ocurrir en muchos otros ámbitos, nuestros dirigentes políticos no proponen soluciones hasta que comienza a existir un gran impacto mediático de estos sucesos, con casos realmente horribles y desasosegantes. Por parte de algunos sectores políticos, sociales y económicos se ha planteado como antídoto la dación en pago, mecanismo que, según argumentan, mitigaría enormemente el sufrimiento de los afectados por impagos de sus créditos hipotecarios, además de ser socialmente justo y correcto. Y no puedo menos que coincidir.
Es incuestionable que, desde hace mucho tiempo, y debido a la inoperancia del Banco de España, el BCE y otras instituciones financieras, las entidades financieras españolas han perpetrado toda clase de excesos y desfalcos, vulnerando la llamada 'regla de oro' de los préstamos bancarios ('los préstamos y créditos que proporciona la banca nunca deben exceder el vencimiento de sus obligaciones de pago o deudas'), y concediendo hipotecas a individuos insolventes, carentes de avales o patrimonios consistentes que acreditasen su solvencia. Como consecuencia del elevado endeudamiento de bancos y cajas, cualquier irregularidad en los pagos podía desencadenar una brusca reducción de sus ingresos, y por tanto, un insostenible crecimiento de los impagos. Aunque no resulta erróneo admitir que muchos particulares solicitaron hipotecas conscientes de su limitada capacidad adquisitiva, en manos de los bancos estaba finalmente el no considerar fiable a esa persona, y denegarles el préstamo. Además, el artificial y desenfrenado acceso al crédito favorecía un exceso de confianza en el mercado financiero, impulsando a la banca a suministrar crédito barato y respaldado por un bien (viviendas) cada vez más iliquído y sobrevalorado. Esta situación sí era previsible y detectable, al contrario que la pérdida del empleo  del prestatario, que no podía augurar que una grave crisis económica podía arrebatarle su único medio de vida.
El sistema financiero ha suscitado, por tanto, una expansión artificial del crédito, invirtiendo en la amortización de hipotecas sin analizar meticulosamente si se trataba de proyectos rentables o no. Ello ha propiciado que, viendo las escasas objeciones que esgrimía la banca para suscribir contratos hipotecarios, personas abocadas irremisiblemente al ajuste de sus gastos y a la reducción de su poder adquisitivo como resultado de su sobredimensionado tren de vida solicitasen préstamos para adquirir una vivienda, con el propósito de residir en ella o simplemente como una inversión. Los requisitos exigidos por los bancos fueron laxos e insuficientes, por lo que los principales responsables de esta crisis inmobiliaria, junto a promotores, constructores e inactivos políticos, son ellos. Todas aquellas personas o empresas que hayan contraído una deuda con terceros materializan la obligación jurídica de amortizarla, sea con la entrega del bien, sea con la renegociación de las condiciones del préstamo, en caso de no poder abonarla por falta de liquidez. Sin embargo para las entidades financieras, perjudicadas por sus propios errores y malas inversiones, no es suficiente. En los contratos inmobiliarios incorporan, además, cláusulas según las cuales aunque se pacte la devolución de la vivienda, el receptor del préstamo tiene que seguir pagando. La justificación razonada por la banca: si se firmó ese contrato, donde la vivienda tenía un valor de mercado concreto, deben cumplirse sus condiciones. Pero la realidad es que los compradores de viviendas no tienen por qué asumir, también, el coste de la especulación inmobiliaria. Siempre tenemos que pagar los mismos. 
Lo económicamente juicioso sería que cada gente económico acarrease con las responsabilidades de su aportación a la crisis, es decir, que sus devastadores efectos sean compartidos por todos los que, de una forma u otra, hemos contribuido a crearla. Pero los bancos desean evadirse de su determinante participación en la burbuja inmobiliaria, obligando a los poseedores de hipotecas a cargar con ese lastre. Cuando se devuelve el bien que ha originado el contrato, éste queda automáticamente anulado. Y si el ordenamiento jurídico español no lo contempla, es que es necesario reformarlo.

martes, 20 de noviembre de 2012

          POR QUÉ ELEGÍ EL ROCK &ROLL

Antes de analizar cualquier artista o género será necesario en primer lugar exponer mi testimonio y preferencias personales con respecto al mundo de la música.A pesar de que el título es bastante elocuente la realidad, como siempre, es mucho más compleja.
En primer lugar, me considero un adicto tardío a este maravilloso arte.Hace cuatro, tal vez cinco años, la música no era para mí nada más que un entretenimiento ocasional; tan sólo oía las típicas canciones de moda que emiten las radios musicales cada día, algo de música clásica y bandas sonoras de películas.
No obstante, comencé a escuchar un programa nocturno que ponía todo tipo de canciones sureñas americanas de estilo blues, gospel y country.Y, paradójicamente, fue este género americano tan poco difundido en España el que me atrajo, y me terminaría internando en el Rock.Paulatinamente fui abandonando mis prejuicios ("qué cosas que hacen estos yanquis", "pero qué ñoñas son estas canciones"), y deleitándome con artistas poco actuales, que aunque ya apenas me guste, respeto y aprecio por haberme introducido en la música de verdad:Willie Nelson,Johnny Cash,Garth Brooks, el blues sublime de Ray Charles... etc.
Entonces fue cuando profundicé en la figura del excelente y polifacético Elvis Aaron Presley, en mi opinión uno de los mejores cantantes de toda la historia de la música.Y así me sedujo ese rock pausado y melódico de algunas canciones, contrastando con otras más movidas provenientes del Rey del Rock.A través de él dirigí mis aficiones a grupos rockeros relativamente más modernos como ACDC, Deep Purple o The Scorpions, y finalmente devoré una enorme cantidad de artistas y subgéneros: el hard rock más intenso de Hinder, Black Sabbath o Bon Jovi, el placentero y no por ello antiestético heavy metal de Iron Maiden, Saxon o Skid Row, la parte más melódica del thrash metal(no me gustan los cantantes que gritan por gritar, sin sentimiento ni cordura) representada por Metallica o Anthrax, y el inclasificable pero no por ello menos sublime Nu Metal de Linkin Park,System of a Down o Rammstein.
Y cuando pensé que la música en español no tenía remedio y que nunca me iba a gustar, escuché Mago de Oz.Fue de manera fortuita e inducida, a través de un amigo, pero ya los primeros acordes de su célebre canción El Santo Grial me enamoraron. Recomiendo encarecidamente este grupo, y no exclusivamente por su género distintivo( combinación excelsa de potentes guitarras 'metaleras' con un matiz folk interesantísimo);también por la exhaustiva creatividad y sentimiento que impone Txus Di Fellattio, el batería, a sus composiciones.Y ello sin obviar a otros conjuntos españoles magníficos como Avalanch, Tierra Santa,Warcry, Barón Rojo, y Fito y Fitipaldis.
Probablemente estaré olvidando a otros grupos cruciales en mi intensa afición por la música,como Escape The Fate, pero tampoco pretendo aburrir al lector
En resumen, la finalidad de esta página destinada a la música es mostrar al público general grupos de cualquier subgénero del rock que, o bien sean esencialmente trascendentales, o bien sean poco conocidos y se hayan infravalorado, a mi juicio.No quiero imponer mis criterios musicales, nada más lejos; pero les ruego que, al menos, los oigan y emitan sus propias valoraciones. Gracias.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Huelga General,pantomima fenomenal

EL DESPRESTIGIO DE UNA INSTITUCIÓN, O CRÓNICA                     DE UNA MUERTE ANUNCIADA






El descrédito y la pérdida de credibilidad por parte de las asociaciones sindicales españolas llegó a su punto culminante el pasado miércoles 14,con la reciente convocatoria de huelga general. El fracaso estrepitoso que supuso debería conllevar una profunda reflexión por parte de los dos sindicatos mayoritarios(CCOO y UGT)  de sus planteamientos y fórmulas de actuación, pero lamentablemente no quedará en más que un dato inventado y cuatro justificaciones absurdas. Y mientras tanto continúan recibiendo subvenciones cuantiosas por parte de las Administraciones Públicas, que independientemente de su signo político colaboran con ellos para mantener la viciada estructura de poder y caciquismo que conjuntamente han creado.
Resulta una verdad evidente que la sociedad española ha de reaccionar de alguna forma ante la aguda decadencia de la clase política actual, término muy denostado por ellos mismos porque se sienten identificados con él en el fondo:castas privilegiadas que simulan gobernar mientras despliegan sus redes de influencias en cargos públicos e incluso en empresas privadas, como cajas de ahorro y ONG varias.No importan las ideologías, las banderas o el bienestar de los ciudadanos;únicamente lo que ellos pomposamente denominan 'interés general de los ciudadanos'.Es decir,reformar lo que les conviene, vulnerar persistentemente sus programas electorales y preservar una apariencia de alternancia doctrinal que no es más que un cambio de caras.Como se suele apreciar coloquialmente, son "los mismos perros con distintas correas".
No obstante, que la inestabilidad y  la corrupción política sean intolerables no es óbice para que un colectivo minoritario de vándalos, llamados afectuosamente 'piquetes informativos'(o estás de acuerdo con su 'información  o te patean el comercio y te derraman el café por encima) extorsionen a comerciantes y particulares. Muchos individuos bienintencionados podrían decir que se trata de grupos exaltados sin ninguna relación con los sindicatos, pero lamentablemente la estrechez de miras no les permite ver las pegatinas de UGT y CCOO que lucen para oprobio y vergüenza de aquellos trabajadores honrados y respetuosos que, libremente, ejercen su derecho a huelga, contemplado en la propia Constitución Española.En todo país democrático civilizado lo coherente habría sido promulgar una Ley de Huelga decente, que garantice el correcto funcionamiento de este tipo de movilizaciones sociales, regulando el respeto tanto al derecho de adherirse a la huelga como el, todavía más importante si cabe,derecho al trabajo.Pero ni tan siquiera el Partido Popular, poseedor de una mayoría absoluta irrevocable y legítimamente otorgada por la ciudadanía, tiene el valor para afrontarla.El motivo es muy sencillo:sus consecuencias inmediatas serían altercados y movilizaciones por parte de un sector radical de la izquierda sindicalista.Con lo bien que se está en la Moncloa sin hacer nada, verdad Mariano...
Por añadidura, los sindicatos tampoco representan a la totalidad de los trabajadores. Ya no hablo de los desempleados, sino de aquellos trabajadores que desean acceder a un derecho laboral como es el asociacionismo y la afiliación a organizaciones que defiendan sus derechos, y que ven como los sindicatos mayoritarios están subordinados a los políticos, de los cuales perciben abundante financiación(adjunto un link donde se puede consultar las subvenciones aproximadas que recibieron UGT y CCOO entre 2008 y 2010 http://www.fasgablog.com/2012/03/todas-las-subvenciones-recibidas-por-parte-de-ccoo-y-ugt-entre-2008-y-2011/.).Lo cual ya de por sí es exasperante, ya que todos los ciudadanos, quieran o no integrarse en sindicatos de clase, han de sufragarlos con sus impuestos.Sin embargo el mayor agravante procede del hecho incuestionable de que actúan en función del partido político que ostente el poder. Cuando es la izquierda la que gobierna, sea más moderada o más reaccionaria, muestran un absurdo servilismo, lo hagan bien o lo hagan mal, que contrasta con el ímpetu furibundo y colérico que exhiben cuando cualquier partido de centroderecha como lo es el PP asume el poder.Al nefasto Zapatero le hicieron una huelga amistosa,paternalista,prácticamente en voz baja y con un irrisorio seguimiento. Acontecimientos como estos debieron ser tomados en consideración y analizados por los sindicatos, pero en lugar de dar ejemplo optaron por aferrarse a sus prebendas como los políticos, y en cuanto el PSOE abandonó su tortuosa estancia en el poder se prepararon para asaltarlo de nuevo de cualquier forma.Parafraseando a Maquiavelo, el fin no justifica los medios. Concretamente, la necesaria revolución social no se lleva a cabo de forma pacífica, consensuada y, en última instancia, independiente del poder contra el que se protesta, sino de forma violenta, parcial y cínica.No seré yo quien defienda la, por ahora, desastrosa gestión efectuada por el PP en casi todas las materias existentes, pero señores, un poco de seriedad no vendría mal.
Hacer autocrítica es, reconozcámoslo, una ardua tarea.Implica ignorar el orgullo y la altivez, meditar sobre los errores cometidos y tratar de enmendarlos. Si los sindicatos pretenden recobrar el apoyo social que gradualmente van perdiendo, podrían ejemplarizar con sus actos, trasladando a la casta política parasitaria un mensaje de racionalidad y austeridad: financiación propia mediante las cuotas que aporten sus afiliados,lealtad hacia los trabajadores independientemente de la coyuntura política y, sobre todo,respeto a la relación social que constituye su razón de ser:protección íntegra a los trabajadores para que puedan ejercer siempre que lo deseen y en cualquier situación regular, el derecho a trabajar.
PS: El mismo ejemplo cabría aplicarse a la patronal de empresarios; la iniciativa privada debe funcionar con recursos privados, y no con subvenciones públicas que podrían minimizarse y destinarse a otras actividades e instituciones más útiles.Todo hay que decirlo.