EL DESPRESTIGIO DE UNA INSTITUCIÓN, O CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
El descrédito y la pérdida de credibilidad por parte de las asociaciones sindicales españolas llegó a su punto culminante el pasado miércoles 14,con la reciente convocatoria de huelga general. El fracaso estrepitoso que supuso debería conllevar una profunda reflexión por parte de los dos sindicatos mayoritarios(CCOO y UGT) de sus planteamientos y fórmulas de actuación, pero lamentablemente no quedará en más que un dato inventado y cuatro justificaciones absurdas. Y mientras tanto continúan recibiendo subvenciones cuantiosas por parte de las Administraciones Públicas, que independientemente de su signo político colaboran con ellos para mantener la viciada estructura de poder y caciquismo que conjuntamente han creado.
Resulta una verdad evidente que la sociedad española ha de reaccionar de alguna forma ante la aguda decadencia de la clase política actual, término muy denostado por ellos mismos porque se sienten identificados con él en el fondo:castas privilegiadas que simulan gobernar mientras despliegan sus redes de influencias en cargos públicos e incluso en empresas privadas, como cajas de ahorro y ONG varias.No importan las ideologías, las banderas o el bienestar de los ciudadanos;únicamente lo que ellos pomposamente denominan 'interés general de los ciudadanos'.Es decir,reformar lo que les conviene, vulnerar persistentemente sus programas electorales y preservar una apariencia de alternancia doctrinal que no es más que un cambio de caras.Como se suele apreciar coloquialmente, son "los mismos perros con distintas correas".
No obstante, que la inestabilidad y la corrupción política sean intolerables no es óbice para que un colectivo minoritario de vándalos, llamados afectuosamente 'piquetes informativos'(o estás de acuerdo con su 'información o te patean el comercio y te derraman el café por encima) extorsionen a comerciantes y particulares. Muchos individuos bienintencionados podrían decir que se trata de grupos exaltados sin ninguna relación con los sindicatos, pero lamentablemente la estrechez de miras no les permite ver las pegatinas de UGT y CCOO que lucen para oprobio y vergüenza de aquellos trabajadores honrados y respetuosos que, libremente, ejercen su derecho a huelga, contemplado en la propia Constitución Española.En todo país democrático civilizado lo coherente habría sido promulgar una Ley de Huelga decente, que garantice el correcto funcionamiento de este tipo de movilizaciones sociales, regulando el respeto tanto al derecho de adherirse a la huelga como el, todavía más importante si cabe,derecho al trabajo.Pero ni tan siquiera el Partido Popular, poseedor de una mayoría absoluta irrevocable y legítimamente otorgada por la ciudadanía, tiene el valor para afrontarla.El motivo es muy sencillo:sus consecuencias inmediatas serían altercados y movilizaciones por parte de un sector radical de la izquierda sindicalista.Con lo bien que se está en la Moncloa sin hacer nada, verdad Mariano...
Por añadidura, los sindicatos tampoco representan a la totalidad de los trabajadores. Ya no hablo de los desempleados, sino de aquellos trabajadores que desean acceder a un derecho laboral como es el asociacionismo y la afiliación a organizaciones que defiendan sus derechos, y que ven como los sindicatos mayoritarios están subordinados a los políticos, de los cuales perciben abundante financiación(adjunto un link donde se puede consultar las subvenciones aproximadas que recibieron UGT y CCOO entre 2008 y 2010 http://www.fasgablog.com/2012/03/todas-las-subvenciones-recibidas-por-parte-de-ccoo-y-ugt-entre-2008-y-2011/.).Lo cual ya de por sí es exasperante, ya que todos los ciudadanos, quieran o no integrarse en sindicatos de clase, han de sufragarlos con sus impuestos.Sin embargo el mayor agravante procede del hecho incuestionable de que actúan en función del partido político que ostente el poder. Cuando es la izquierda la que gobierna, sea más moderada o más reaccionaria, muestran un absurdo servilismo, lo hagan bien o lo hagan mal, que contrasta con el ímpetu furibundo y colérico que exhiben cuando cualquier partido de centroderecha como lo es el PP asume el poder.Al nefasto Zapatero le hicieron una huelga amistosa,paternalista,prácticamente en voz baja y con un irrisorio seguimiento. Acontecimientos como estos debieron ser tomados en consideración y analizados por los sindicatos, pero en lugar de dar ejemplo optaron por aferrarse a sus prebendas como los políticos, y en cuanto el PSOE abandonó su tortuosa estancia en el poder se prepararon para asaltarlo de nuevo de cualquier forma.Parafraseando a Maquiavelo, el fin no justifica los medios. Concretamente, la necesaria revolución social no se lleva a cabo de forma pacífica, consensuada y, en última instancia, independiente del poder contra el que se protesta, sino de forma violenta, parcial y cínica.No seré yo quien defienda la, por ahora, desastrosa gestión efectuada por el PP en casi todas las materias existentes, pero señores, un poco de seriedad no vendría mal.
Hacer autocrítica es, reconozcámoslo, una ardua tarea.Implica ignorar el orgullo y la altivez, meditar sobre los errores cometidos y tratar de enmendarlos. Si los sindicatos pretenden recobrar el apoyo social que gradualmente van perdiendo, podrían ejemplarizar con sus actos, trasladando a la casta política parasitaria un mensaje de racionalidad y austeridad: financiación propia mediante las cuotas que aporten sus afiliados,lealtad hacia los trabajadores independientemente de la coyuntura política y, sobre todo,respeto a la relación social que constituye su razón de ser:protección íntegra a los trabajadores para que puedan ejercer siempre que lo deseen y en cualquier situación regular, el derecho a trabajar.
PS: El mismo ejemplo cabría aplicarse a la patronal de empresarios; la iniciativa privada debe funcionar con recursos privados, y no con subvenciones públicas que podrían minimizarse y destinarse a otras actividades e instituciones más útiles.Todo hay que decirlo.

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