LA CUESTIÓN GRIEGA: RUINAS Y RUINES
Nunca había estado este pequeño país mediterráneo tan de moda como durante los últimos meses. Mientras que hace unos años el ciudadano medio sólo conocía de él el yogur, las islas y las polis de la Edad Antigua, han irrumpido como rasgos definitorios del país la ineptitud, el embuste y una picaresca que haría sonrojarse al mismísimo Lazarillo de Tormes. Grecia es, en resumidas cuentas, el arquetipo de Estado cuyos ciudadanos y administraciones públicas han 'vivido por encima de sus posibilidades'. Ya que a mí, al igual que a muchos otros economistas, no me gusta utilizar explicaciones regionalistas y estereotípicas ("los griegos siempre han sido así de vagos", "sólo saben vivir del turismo", "cobran todos pensiones de sus muertos"...etc),aportaré la que para mí es la razón fundamental de esta situación: una crisis clara del euro y de la Unión Europea,que precisa de una profunda regeneración.
Considero que la decisión adoptada por Syriza de convocar un referéndum encubierto de permanencia en el euro es correcta, pese a no ser la que yo preferiría. Estoy harto de observar, con rabiosa impotencia, cómo nuestros dirigentes políticos nacionales y europeos deciden sobre asuntos que nos conciernen a todos con altanería y secretismo. Los ciudadanos les designamos, ilusos como somos, para que nos representen en instituciones corruptas y repletas de burócratas sin apenas conocimientos sobre nada excepto sobre las leyes que ellos mismos crean; pero los cuales sin embargo se ocupan de dirigir materias y ámbitos de la economía, la ciencia y la sociedad, distorsionando e incluso sustrayendo su control al sector privado (no hablo de malvadas multinacionales, hablo de la ciudadanía). El gobierno español decidió unilateralmente suministrar 26000 millones de euros a Grecia, un país sumido en la inestabilidad política y económica, y lastrado por pavorosos estigmas que aquí en España conocemos bien (corrupción política, endeudamiento privado y público desmesurados, recesión económica y crisis de los servicios básicos del Estado del Malestar como sanidad y pensiones...). 26000 millones de euros extraídos de los patrimonios de los contribuyentes españoles, sin ni tan siquiera consultar a la ciudadanía si deseábamos o no ser solidarios con las entidades financieras y la casta política griega. Nuestra adhesión a la UE y a la Unión Monetaria nos obliga, a voluntad de los políticos europeos, a transferir renta al país para minimizar las probabilidades de que incurra en el temido 'default'. Qué fácil es ser solidario con el dinero ajeno, sobre todo cuando dispones de todo un aparato estatal para coaccionar al que se niegue a seguir financiando el despilfarro griego y europeo. En cambio, más vale tarde que nunca, al menos Tsipras (con el que tengo poca afinidad ideológica) ha optado porque sea el soberano pueblo griego el que delibere sobre el destino de su país. Resulta obvio que es una forma ingeniosa de lavarse las manos frente a una posible votación desfavorable a la permanencia, pero también que deben ser los griegos, y no sus representantes, los que decidan sobre estas delicadas cuestiones. Que se dejen de negociaciones ocultas, reuniones y demás espectáculos para mantener las apariencias.
Yo ni soy comunista, ni antisistema, ni tan siquiera izquierdista. Sólo exijo de los políticos que sean honrados, hagan lo imprescindible y devuelvan el poder a los ciudadanos en la medida en que éstos lo soliciten. Y por tanto, creo que una posible salida del euro para Grecia constituye una oportunidad a largo plazo para el bienestar de su pueblo. Y así lo considero por las siguientes razones:
- El bucle financiación comunitaria-endeudamiento del sector público-mayor presión fiscal-contracción del crecimiento económico-necesidad de más financiación, se está tornando insostenible para la ciudadanía griega. El hipertrofiado Estado griego, como muchos otros Estados europeos, ha crecido exponencialmente en tamaño y funciones a costa de una onerosa y confiscatoria fiscalidad interna y el endeudamiento exterior para captar recursos financieros. La solución no es seguir alimentando esta deleznable atrocidad mientras los ciudadanos griegos se ven cada vez más saqueados por el Estado, y con menor renta disponible por la subida de precios y la reducción de salarios.
- El euro es un fracaso, le pese a quien le pese. Permitir que países tan dispares y variopintos en cuanto a riqueza, nivel de vida y desarrollo económico adopten forzosamente una moneda común solo podía conducir a que los países mas prósperos financiasen la ruina de los países mas atrasados y con tradición inflacionista y mayor control estatal de su economía. No hay ningún problema en que cada país utilice la moneda que considere oportuna.
- El BCE adolece de los mismos vicios que los antiguos bancos centrales nacionales. Es un prestamista de los gobiernos nacionales, y ha sido actor protagonista en ese despropósito monumental que ha sido el rescate a la banca.
- Pese a que con un gobierno estatalista y hostil con la libertad de mercado como el de Syriza lo veo harto complicado, los griegos pueden si lo desean transformar su país. Expulsar a los dirigentes políticos, de una y otra ideología, que les han arruinado y excluido de Europa, y asumir el protagonismo en la reconstrucción de un país que, de una u otra manera, está devastado. Y ello creo que sólo puede lograrse mediante el juego del libre mercado y la conversión progresiva del descomunal Estado griego en un Estado mínimo subsidiario y defensor de los intereses generales de sus ciudadanos.
- Si el sistema financiero griego tiene que quebrar, que quiebre. Si Grecia desea que sus entidades financieras sean solventes y fiables, resultará imprescindible desvincularlas plenamente del plano político y que se gestionen exclusivamente como empresas privadas, que es lo que siempre debieron ser. No ONGs, ni chiringuitos privados de los políticos.
- Lo más beneficioso de la Unión Europea es la libertad de circulación de mercancías, personas, capitales y de establecimiento de empresas y prestación de servicios. Ha constituido el principal motor del crecimiento económico europeo (y no planificaciones regulatorias desastrosas como la PAC y la Política Regional) y la tabla de salvación para facilitar que muchos países europeos poco avanzados mejorasen su nivel de desarrollo. Grecia, al igual que España, no debe renunciar a eso. El proteccionismo y el aislamiento internacional abocarían a Grecia a su desaparición, o a convertirse en un satélite del eje comunista Rusia-China.
- Grecia debe hacer frente a sus compromisos financieros con el sector público europeo (no con el privado, con el cual ya no existe incertidumbre apenas), pero no aceptar un euro más de los contribuyentes europeos. Esto le permitiría poder funcionar autónomamente, sin verse condicionado por las imposiciones de sus acreedores. Para ello sería necesario negociar con la Unión Europea unas condiciones de pago que permitiesen a Grecia sufragar su deuda conforme se reduzca el gasto público y mejore la recaudación estatal. Antes de reducir drásticamente el tamaño del Estado, hay que respetar la legalidad aunque no la compartamos.
Lo que acabo de comentar es una utopía, lo sé. Pero me he explayado con tanta vehemencia porque creo que esta Grecia que planteo debería ser la referencia para España. Soy consciente de lo complejo y difícil que resultaría el proceso para ambos países, pero es la única manera de que puedan recuperarse de esta inestabilidad que nos asola día tras día, y que tan bien les viene a nuestros dirigentes políticos.


