LA VEJEZ ES UNA PATOLOGÍA
Así es como, con tan controvertido mensaje, este científico plantea la posibilidad de combatir el envejecimiento humano como si se tratase de una enfermedad. Este peculiar personaje con aspecto de Robinson Crusoe se llama Aubrey de Grey, y sus controvertidas ideas han suscitado un gran revuelo en el mundo de la biología.
He aquí un enlace donde describe con un poco más de minuciosidad sus propuestas científicas: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/hacia-la-eterna-juventud. Básicamente propone que es posible detener el envejecimiento y evitar que el cuerpo humano se deteriore como consecuencia de la reproducción de tumores y la ralentización del proceso de división celular (mitosis), haciendo que las células no puedan reponerse a la misma velocidad. La investigación necesaria para constatar esta hipótesis, que además podría contribuir a combatir más eficientemente patologías genéticas como el cáncer y el alzheimer, precisará de una financiación que, pese a recibirse con cuentagotas, depende en exceso de las donaciones altruistas de personas adineradas y alguna empresa. Lo cual no es malo, todo lo contrario; pero no es suficiente.
Gracias a un sometimiento periódico a diversas intervenciones quirúrgicas, inyecciones o cualquier otro procedimiento, podríamos llegar a vivir desde 30 (en los primeros momentos de la investigación) hasta incluso mil años. Lo sé. Suena a tontería proferida por un loco, un friki o un estafador. Pero sus argumentos científicos son prácticamente irrefutables, y ha pasado de ser contemplado como un excéntrico condenado al fracaso a ser respetado e incluso admirado por sus tesis y descubrumientos.
Obviando el debate de la conveniencia de que cada persona decida someterse a este tratamiento (necesario pero posterior), me indigna que esta posibilidad, las propuestas de este científico e incluso los avances en el campo de la biología molecular, no se den a conocer en los medios de comunicación. Permanentemente nos bombardean con debates estúpidos o superfluos (Cataluña por aquí, Rajoy por allá, un poco de conflicto religioso), destinados a dividirnos y enfrentarnos por nuestras creencias religiosas o ideologías. Está claro que hay que informar de todos los ámbitos posibles, y que las noticias científicas pueden parecer demasiado densas o tediosas para el futbolero o el abogado; pero ello no excluye que asuntos tan trascendentales como éste, que pueden tener una repercusión determinante en nuestra vida y nuestro futuro como especie, sean apenas mencionados, incluso ignorados flagrantemente, por los principales medios de comunicación (especialmente de televisión). Y yo me pregunto...¿por qué no se discute públicamente este asunto, de modo que el que lo considere viable pueda colaborar en su investigación (aportando capital, trabajo, ambas o simplemente transmitiéndolo a las personas de su entorno)?
Pues lo diré claramente. Hay grupos de presión (lobbys, mafias, casta, llámenlos como quieran) que ponen trabas forzosas e inhumanas al avance y al progreso de la humanidad. Y distinguiré dos elementales y básicos:
- Los dirigentes políticos que controlan gran parte de las funciones de gobierno. Y lo diré claramente. Una mayoría de los líderes políticos que ostentan elevadas responsabilidades (jefes de Estado y de gobiernos, ministros, altos cargos de partidos políticos), observan este tipo de investigaciones como un problema molesto que es mejor que no salga a la luz. Aluden justificaciones para no destinar fondos ni incentivar este tipo de proyectos científicos tales como: claro, si hacemos ésto, vamos a ser demasiados en el planeta, o nos van a salir muy caras las pensiones si todos vivimos 200 años, o son actos que nos despojarían de nuestra humanidad. Pues bien. Me parecen argumentos inmorales, inhumanos y propios de sujetos que piensan en sus intereses individuales y no en los del colectivo en cuyo favor dicen actuar. En primer lugar porque creo que somos personas lo suficientemente adultas como para decidir por nosotros lo que queremos hacer con nuestro cuerpo en función de nuestros valores y creencias, sin que debamos por ello impedir el desarrollo de la ciencia que nos hace progresar día tras día; y en segundo lugar, porque los problemas de índole económica que se plantean no son fruto del avance inexorable de la ciencia (retrasarlo sólo supondrá autoboicotearnos) sino del sistema económico semisocialista que padecemos, y que ellos mismos han creado en su beneficio lavándonos el cerebro y convenciéndonos de que es el mejor y el único posible.
- Las empresas que comercializan cremas, ungüentos y medicamentos que dicen retrasar el envejecimiento de nuestras células, y cuyo efecto es, en general, contrastadamente escaso, o incluso nulo. Otro grupo que nos engaña, y que además se encuentra en muchos casos privilegiado por el primero.
Para concluir terminaré diciendo que, nos parezca interesante o no, la ciencia debe progresar porque ello nos beneficiará a todos de una manera u otra. En mi opinión, aquellas personas que desean condenarnos a morir de cáncer, deterioro cognitivo o envejecimiento, sin permitirnos combatirlo de ninguna manera a través de la ciencia y de la tecnología, sólo porque a ellos no les parece bien (convicciones religiosas o morales, intereses económicos, mantenimiento de status social), me parecen repugnantes, asquerosas y totalitarias. Puede que de Grey esté equivocado, pero si invertimos en ello al final podremos vivir más y mejor. Es cuestión de tiempo. Y para mí sería maravilloso. Podríamos hacer muchas más cosas, disfrutar durante más tiempo de nuestras aficiones, gustos y personas a las que amamos, y sobre todo evitar o al menos retrasar mucho más la pérdida de nuestros seres queridos porque nuestra maquinaria orgánica se estropea. Morirse es algo malo. Causa dolor, sufrimiento, y suponemos que es el fin de nuestras vidas. Ojalá y consigamos desaparecer del mundo solo cuando queramos, y no cuando a la naturaleza le de la gana. Y cada vez estamos más cerca de conseguirlo, pese a que a algunos no les guste.