miércoles, 23 de diciembre de 2015



   LA IMPORTANCIA DE SER UNO MISMO










Sí. Lo admito. Suena a título de libro de autoayuda, o a frase típicamente pronunciada en casi cualquier contexto cuando no se nos ocurre nada más profundo que decir. Pero considero importante comenzar con esta frase para hablar de una realidad hermosa y dolorosa a la vez: la relación complicada entre sociedad e individuo.

Lo explicaré de forma sencilla con un ejemplo: hasta los 20 años no fui yo mismo, sino un reflejo de lo que la sociedad (entorno familiar, amigos, profesores…etc) quería que fuese. Suena duro e incluso disparatado, pero es la realidad. Y es mi propia experiencia personal la que pretendo transmitir, para que cada uno extraiga las conclusiones que quiera y, a ser posible, reconozca también ciertos patrones en su propia vida.

Los que me conocen desde hace tiempo, o me conocieron en mi infancia, saben que fui un niño extrovertido y curioso; aprendí a hablar, a leer y a escribir casi tan rápido como a andar. Siendo muy pequeño ya leía muchos libros, y mantenía conversaciones con adultos sin sentirme incómodo. Puedo decir que, hasta que entré en el colegio (y pese a no tener plena consciencia de mí mismo) me comporté como mis instintos me impulsaban a ser.

Pero el primer momento determinante en mi vida, igual que en la de muchos otros niños, fue la entrada en la escuela. Dejando aparte motivos familiares (no soy el primero que tiene padres estrictos), me incorporé con ilusión y curiosidad infinitas, y relacionándome con normalidad con todo el mundo. Y estos sentimientos me duraron un año. El ataque vino por varios frentes:
  •  Muchas veces me aburría en clase, tanto por la forma de impartirlas como por los contenidos que nos enseñaban. Me interesaban ciertos temas, pero a veces notaba que avanzábamos muy lentamente, o que había cosas que me costaba memorizar porque no me interesaban. Ello contribuyó a que me distrajese con  facilidad, aunque mis notas en general siempre fueron buenas y a veces sobresalientes.
  •  Con mis compañeros, solía sentirme fuera de lugar; aunque tuve amigos, me costaba integrarme. No compartía las inquietudes y la forma de pensar de muchos de mis compañeros; no me preocupaban demasiado aspectos como la ropa o las fiestas (reconozco que era bastante extravagante en el tema de la ropa), lo cual me consiguió el rechazo involuntario de gran parte de los que me rodeaban por percibirme como alguien raro y diferente.
  • Debido a que mis padres no frecuentaban mucho el ambiente académico (cosa que ahora agradezco) tampoco me sentí nunca demasiado apegado al colegio en sí. Tuve profesores muy buenos, e incluso algunos hicieron ademán de preocuparse por mí. Pero el mal ya estaba hecho, y yo ya me encontraba aislado y encerrado en mí mismo. No quería, por vergüenza y por rabia, reconocer lo que me ocurría.


Y así fue como el pequeño y extrovertido Ricardo se convirtió en un niño apocado, pensativo, despistado, triste y lleno de dudas y misterios. Comencé a volverme nervioso, me costaba horrores decidirme, y empecé a llenarme de complejos por temor a las reacciones de los demás. En mi casa y entre mi familia era más o menos el chaval de siempre, con las típicas fases de niño y adolescente; pero fuera de ella me convertía en alguien distinto y desdichado, que estaba deseando despertar cada mañana en otro mundo donde todo fuese distinto. Nunca fui proclive a llorar, pero en mi cabeza lloraba todos los días. No entendía, en mi ignorancia infantil, por qué la gente no me aceptaba: ¿Porque era listo? Nunca fui el más inteligente de la clase. Y entonces, dentro de una depresión permanente con varios momentos de alegría y diversión, transcurrió mi infancia. Otro tópico consiste en decir: no volvería atrás ni cambiaría nada. Pues yo sí. Muchas cosas. Casi todo. No pude disfrutar de casi ninguna de las cosas que habitualmente hacen y tienen los niños, entre otras cosas por mi personalidad y mis problemas. Con mis amigos, tampoco iba muy bien. Alguno todavía lo sigue siendo, pero con la mayoría las cosas no funcionaron. Me creé la ilusión de estar solo, y ello me condujo a estarlo de verdad, y a buscar desesperadamente la amistad de cualquier persona, aunque no lo mereciese ni tuviésemos nada en común.

Y entonces un “brillante” día, durante la ESO, en el que me levanté especialmente creativo me dije: Va, Ricardo. Todo te pasa porque eres raro, tus padres también han contribuido a que seas un bicho extraño y un empollón. Deja de hacerte el listo, leer libros para adultos y tener aficiones frikis. Tienes que parecerte a los demás para que te acepten, o si no siempre serás un monstruito. Más vale ser como esperan que seas y estar integrado, que seguir como hasta ahora. De este diagnóstico erróneo del que ahora me arrepiento, sin embargo, vinieron cosas buenas: algún amigo que todavía conservo, y ciertas aficiones como la música. No obstante, a cambio de un mayor reconocimiento entre la gente, renuncié a mis gustos intelectuales y a mi personalidad.
Dejé de interesarme por las ciencias (física, química, biología) y por las matemáticas, que como consecuencia de ello se me antojaron complicadas e inútiles; y tuve que empezar un proceso casi de sociólogo, analizando el comportamiento de la gente que me rodeaba y obligándome a actuar igual que ellos (lo cual me dio muchos problemas, porque había formas de ser que no eran compatibles conmigo). Me esforcé por ocultar y enterrar en el ataúd de mi subconsciente aspectos de mi personalidad que pudiesen ser distintos del pensamiento y de la cultura social de mi entorno, y dejé de ser yo mismo. Así llegué a la universidad; eligiendo una carrera por inercia y esforzándome por no destacar, por no parecer un empollón, por esconder lo que quedaba de mis gustos “frikis”. Me hice dependiente, casi adicto, a la aceptación de los demás.

Y fue a mitad de carrera, de ADE y Derecho, cuando todo cambió. Gracias a algunos profesores, a personajes públicos como científicos y periodistas y a amigos que espero conservar toda la vida, vislumbré la realidad. Seguía sin encajar en mi entorno, pese a mis esfuerzos, porque no era yo mismo. Decidí olvidarme de lo que pensaran los demás, actuar como mis instintos y mi pensamiento verdadero me ordenaban; pasé de conservador a libertario, de medio pijo a friki orgulloso, de vergonzoso y dubitativo a asertivo y seguro: en resumen, volví a ser el Ricardo niño. El Ricardo que, sin ser mejor ni peor que nadie, se sentía feliz y orgulloso de ser como era, y que solo cambiaría lo que a él, y no a otros, no le gustaba de sí mismo. Tengo mis defectos, como es lógico, pero me siento muy contento porque por fin, con 21 años, soy de verdad quien debo ser.

Y con esta extensa autobiografía he pretendido ilustrar una premisa de la que estoy totalmente convencido: la sociedad en la que vivimos, el sistema educativo que sufrimos, crea en algunos casos niños mediocres y alienados, como cáscaras vacías, que ven pasar su vida esperando el momento en el que puedan quitarse la máscara (Ricardo de la ESO); o bien crea niños tristes y solitarios, que o bien terminan suicidándose por no poder soportar el dolor (he conocido de primera mano casos reales), o pasan a la fase Ricardo de la ESO; o siguen viviendo fieles a sí mismo pero como apestados, como parias sociales despreciados por ser diferentes. Reflexionemos, más allá de ideologías y clases sociales, en lo que con nuestros actos estamos haciendo, y analicemos el dolor y la frustración que estamos causando a estos pobres niños castrados social y emocionalmente. Yo he sido capaz de recapacitar y ver más allá de mis narices, pero mucha gente no puede por miedo a la exclusión. Incluso se ha fusionado con su máscara, y ya no recuerda cómo era de verdad; se resigna, y llama ilusos y holgazanes a los que pensamos de otra manera. Pensemos, repito, y sobre todo seamos nosotros mismos. O nunca seremos felices.

sábado, 21 de noviembre de 2015


LA VEJEZ ES UNA PATOLOGÍA





Así es como, con tan controvertido mensaje, este científico plantea la posibilidad de combatir el envejecimiento humano como si se tratase de una enfermedad. Este peculiar personaje con aspecto de Robinson Crusoe se llama Aubrey de Grey, y sus controvertidas ideas han suscitado un gran revuelo en el mundo de la biología.

He aquí un enlace donde describe con un poco más de minuciosidad sus propuestas científicas: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/hacia-la-eterna-juventud. Básicamente propone que es posible detener el envejecimiento y evitar que el cuerpo humano se deteriore como consecuencia de la reproducción de tumores y la ralentización del proceso de división celular (mitosis), haciendo que las células no puedan reponerse a la misma velocidad. La investigación necesaria para constatar esta hipótesis, que además podría contribuir a combatir más eficientemente patologías genéticas como el cáncer y el alzheimer, precisará de una financiación que, pese a recibirse con cuentagotas, depende en exceso de las donaciones altruistas de personas adineradas y alguna empresa. Lo cual no es malo, todo lo contrario; pero no es suficiente.

Gracias a un sometimiento periódico a diversas intervenciones quirúrgicas, inyecciones o cualquier otro procedimiento, podríamos llegar a vivir desde 30 (en los primeros momentos de la investigación) hasta incluso mil años. Lo sé. Suena a tontería proferida por un loco, un friki o un estafador. Pero sus argumentos científicos son prácticamente irrefutables, y ha pasado de ser contemplado como un excéntrico condenado al fracaso a ser respetado e incluso admirado por sus tesis y descubrumientos.

Obviando el debate de la conveniencia de que cada persona decida someterse a este tratamiento (necesario pero posterior), me indigna que esta posibilidad, las propuestas de este científico e incluso los avances en el campo de la biología molecular, no se den a conocer en los medios de comunicación. Permanentemente nos bombardean con debates estúpidos o superfluos (Cataluña por aquí, Rajoy por allá, un poco de conflicto religioso), destinados a dividirnos y enfrentarnos por nuestras creencias religiosas o ideologías. Está claro que hay que informar de todos los ámbitos posibles, y que las noticias científicas pueden parecer demasiado densas o tediosas para el futbolero o el abogado; pero ello no excluye que asuntos tan trascendentales como éste, que pueden tener una repercusión determinante en nuestra vida y nuestro futuro como especie, sean apenas mencionados, incluso ignorados flagrantemente, por los principales medios de comunicación (especialmente de televisión). Y yo me pregunto...¿por qué no se discute públicamente este asunto, de modo que el que lo considere viable pueda colaborar en su investigación (aportando capital, trabajo, ambas o simplemente transmitiéndolo a las personas de su entorno)?


Pues lo diré claramente. Hay grupos de presión (lobbys, mafias, casta, llámenlos como quieran) que ponen trabas forzosas e inhumanas al avance y al progreso de la humanidad. Y distinguiré dos elementales y básicos:
  • Los dirigentes políticos que controlan gran parte de las funciones de gobierno. Y lo diré claramente. Una mayoría de los líderes políticos que ostentan elevadas responsabilidades (jefes de Estado y de gobiernos, ministros, altos cargos de partidos políticos), observan este tipo de investigaciones como un problema molesto que es mejor que no salga a la luz. Aluden justificaciones para no destinar fondos ni incentivar este tipo de proyectos científicos tales como: claro, si hacemos ésto, vamos a ser demasiados en el planeta, o nos van a salir muy caras las pensiones si todos vivimos 200 años, o son actos que nos despojarían de nuestra humanidad. Pues bien. Me parecen argumentos inmorales, inhumanos y propios de sujetos que piensan en sus intereses individuales y no en los del colectivo en cuyo favor dicen actuar. En primer lugar porque creo que somos personas lo suficientemente adultas como para decidir por nosotros lo que queremos hacer con nuestro cuerpo en función de nuestros valores y creencias, sin que debamos por ello impedir el desarrollo de la ciencia que nos hace progresar día tras día; y en segundo lugar, porque los problemas de índole económica que se plantean no son fruto del avance inexorable de la ciencia (retrasarlo sólo supondrá autoboicotearnos) sino del sistema económico semisocialista que padecemos, y que ellos mismos han creado en su beneficio lavándonos el cerebro y convenciéndonos de que es el mejor y el único posible.
  • Las empresas que comercializan cremas, ungüentos y medicamentos que dicen retrasar el envejecimiento de nuestras células, y cuyo efecto es, en general, contrastadamente escaso, o incluso nulo. Otro grupo que nos engaña, y que además se encuentra en muchos casos privilegiado por el primero.
Para concluir terminaré diciendo que, nos parezca interesante o no, la ciencia debe progresar porque ello nos beneficiará a todos de una manera u otra. En mi opinión, aquellas personas que desean condenarnos a morir de cáncer, deterioro cognitivo o envejecimiento, sin permitirnos combatirlo de ninguna manera a través de la ciencia y de la tecnología, sólo porque a ellos no les parece bien (convicciones religiosas o morales, intereses económicos, mantenimiento de status social), me parecen repugnantes, asquerosas y totalitarias. Puede que de Grey esté equivocado, pero si invertimos en ello al final podremos vivir más y mejor. Es cuestión de tiempo. Y para mí sería maravilloso. Podríamos hacer muchas más cosas, disfrutar durante más tiempo de nuestras aficiones, gustos y personas a las que amamos, y sobre todo evitar o al menos retrasar mucho más la pérdida de nuestros seres queridos porque nuestra maquinaria orgánica se estropea. Morirse es algo malo. Causa dolor, sufrimiento, y suponemos que es el fin de nuestras vidas. Ojalá y consigamos desaparecer del mundo solo cuando queramos, y no cuando a la naturaleza le de la gana. Y cada vez estamos más cerca de conseguirlo, pese a que a algunos no les guste.







jueves, 19 de noviembre de 2015

EL MACHISMO



Parece que le he cogido el gusto a hablar de temas controvertidos. Pero me parecía necesario hacerlo, puesto que es un tema de debate muy recurrente en nuestra sociedad.
Y desde el principio, comienzo aportando mi visión personal. Considero que el hombre y la mujer, igual que el negro y el blanco, son y deben ser tratados como iguales. Con ello no pretendo decir que se les trate de igual manera pese a que sus condiciones personales sean distintas, puesto que ello implicaría cometer igualmente una discriminación; simplemente creo que ambos deben partir de unas condiciones de igualdad, y que sean sus cualidades y no su género las que determinen su éxito o fracaso.
Pese a que se han producido notables avances en este ámbito, y la sociedad ha interiorizado la necesidad de respetar a las mujeres, todavía persisten innumerables clichés que en modo alguno se encuentran justificados. Es indudable que muchas personas, pese a posicionarse como totalmente respetuosas con las mujeres, opinan que éstas son inferiores física o intelectualmente a los hombres, sea de forma mayoritaria o absoluta. Y pese a que sea cierto que biológicamente en muchos casos el hombre medio posee una estructura muscular más robusta, ello no es más que un promedio estadístico, con la superficialidad y arbitrariedad que ello comporta. En realidad, una mujer no es mas inteligente o más débil que un hombre exclusivamente por su género, puesto que puede entrenarse (física y mentalmente) para superar a la mayoría de los hombres en cualquier aspecto, o en ambos. Si solemos asociar la imagen de una persona fuerte con un cachas de gimnasio, ello se debe simple y llanamente a las costumbres y hábitos machistas imperantes en el pasado: estaba bien visto que el hombre ganase masa muscular pero no la mujer, puesto que ello comprometía su feminidad y era interpretado lamentablemente como síntoma de lesbianismo (entrando ya en el terreno de la homofobia); e incluso años atrás, las mujeres vieron muy dificultadas sus posibilidades de recibir estudios superiores en condiciones de igualdad respecto de los hombres (recuérdese el ejemplo de Clara Campoamor, célebre política de la Segunda República).

Otra lacra repugnante de nuestra sociedad, la violencia de género, es una manifestación más de que por desgracia todavía hay hombres que se creen investidos de autoridad para quitarles la vida o mortificar a sus esposas, novias o hermanas si les estorban; todo ello sin obviar que también hay violencia en sentido inverso, y entre parejas del mismo sexo. En este caso opino que la Justicia debería ser plenamente imparcial, y no estar predispuesta (como ocurre hoy en día) a dar la razón a una parte concreta y pasarse por el forro el principio de la presunción de inocencia.

Sin embargo, no dejo de observar con preocupación cómo determinados colectivos sociales (las señoritas de FEMEN son el ejemplo más evidente) han radicalizado hasta el extremo esta demanda social de la igualdad sexual, llegando a reivindicar e incluso a materializar avances manifiestamente feministas (es decir, discriminatorios contra el hombre). Si la solución al machismo es el extremo opuesto, es que los humanos somos más tontos que un pie. El problema de fondo que subyace es que este tipo de organizaciones utilizan un fin loable (defender y proteger el derecho de las mujeres a ser tratadas por igual) con fines políticos y económicos. Las mujeres que de verdad defienden esta premisa propia de un país civilizado son las que día tras día se entregan en su jornada laboral, hacen su vida de manera independiente como personas libres y luchan por que se reconozcan sus méritos profesionales y personales. Son tanto las que van a hacer la compra y cuidan de sus hijos, como las ejecutivas que presiden un consejo de administración o las científicas que investigan la cura contra funestas patologías. Porque son libres de elegir la vida que desean llevar, dentro del margen de libertad que toda la casta oligárquica que nos expolia nos permite disfrutar (no podía evitar soltar una pulla de las mías).

martes, 17 de noviembre de 2015






¿EMERGENCIA O CONVENIENCIA?





No creo necesario introducir el tema sobre el que voy a opinar. Como muchos otros, yo también me he horrorizado ante los perversos y sádicos crímenes perpetrados en París el pasado viernes. Los individuos que los han cometido, estén o no alienados y desequilibrados, siguen siendo unos asesinos que merecen tener el mismo destino destino que sus inocentes víctimas, si no peor.
Sin embargo, tan importante es destacar lo abominable que me parece este atentado como la actuación de la entente Estados-medios de comunicación. Permanentemente nos están bombardeando con discursos grandilocuentes, declaraciones solemnes de guerra, incitaciones encubiertas al odio racial y noticias inquietantes. Mientras los políticos aparentan transmitirnos tranquilidad para que la situación no se les descontrole, la gran mayoría de los medios de comunicación nos proporcionan datos sesgados con un único objetivo: atemorizar a la población. 
Siempre he detestado ser conspiranoico, y hasta hace poco incluso me mofaba de los que veían designios ocultos de dominar el mundo por todas partes. Pero lo cierto es que la investigación y el análisis crítico me han demostrado que no se puede, no se debe, creer ciegamente todo lo que nos cuentan. Y lo cierto es que este atentado les ha venido que ni pintado a los dirigentes políticos franceses para tener rigurosamente controlada a la población. Con ello no estoy sugiriendo que el atentado haya sido provocado adrede por la casta política francesa, ni mucho menos. Es obvio que, sin entrar en polémicas sobre la complicidad oculta entre Occidente y el ISIS durante estos últimos años, estas atrocidades sólo pueden haber sido cometidas por unos asesinos despiadados manipulados y esclavizados por una banda terrorista. Pero también afirmo que conceder al Estado potestad para recortar casi todas las libertades civiles (control de TODOS los medios de comunicación, restricción de derecho de manifestación y circulación, prebendas para actuar sin consentimiento judicial...) con el pretexto de mantener el orden público me parece una brutalidad manifiesta. Aquí se pueden consultar algunas de estas potestades que se atribuyen al Estado francés: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2015/11/14/consiste-estado-emergencia-francia/00031447519920360348273.htm
Y aquí introduzco un aspecto fundamental: el Estado se ha garantizado el monopolio de la violencia y la defensa mediante sus fuerzas y cuerpos de seguridad. En general no dudo que sus miembros sean personas íntegras, honestas y preocupadas por nuestra seguridad, pero ellos no son los que mandan. Y hoy en día el trabajo escasea. La medida de intensificar notablemente la presencia militar y policial es consecuencia de que, entre otras cosas, la población francesa es incapaz de defenderse por sí misma. Y sí. Me refiero a la tenencia de armas.
Pese a que existe un riesgo claro de que personas sin antecedentes penales ni problemas psicológicos severos (los cuales no deberían estar habilitados para poseer armas) se vuelvan locas y cometan una atrocidad, es una probabilidad casi remota e interesada. Me considero una persona antibelicista y pacífica, que cree que el Ejército sólo debe actuar en respuesta a una agresión previa; pero es necesario que las personas podamos defender de manera efectiva e inmediata nuestra integridad y a nuestras familias. Aunque detesto estar de acuerdo con el xenófobo Donald Trump, comparto su tesis sobre la tenencia de armas: los franceses se exponen a ser masacrados si los terroristas atacan sin premeditación, o si el Estado francés comete un error (ambas cosas muy usuales, por cierto). Considero que, dotando a los franceses de la posibilidad de adquirir armas, no harían falta gran parte de las medidas adoptadas. Es casi tan probable que a un policía o a un soldado se le vaya la pinza y cometa un asesinato, como que le ocurra a cualquier persona con el historial médico y penal impoluto.
Por tanto, hago aquí un alegato en favor de la libertad de comprar y portas armas de fuego, aunque sé que es un asunto complejo y lleno de matices. No podemos permitir que el Estado haga lo que quiera, y que dependamos de unos gobernantes que nos esconden información, nos engañan, se corrompen y celebran acuerdos a nuestras espaldas contándonos solo lo que les interesa. Cuanto menos dependamos de otros, más libres seremos y más seguros estaremos. Si seguimos permitiendo que se decreten estados como éstos, que me temo que a partir de ahora serán más que frecuentes, poco a poco perderemos derechos y libertades hasta vivir sometidos a una semidictadura. Todo ello, eso sí, por nuestro bien.

domingo, 28 de junio de 2015

LA CUESTIÓN GRIEGA: RUINAS Y RUINES




Nunca había estado este pequeño país mediterráneo tan de moda como durante los últimos meses. Mientras que hace unos años el ciudadano medio sólo conocía de él el yogur, las islas y las polis de la Edad Antigua, han irrumpido como rasgos definitorios del país la ineptitud, el embuste y una picaresca que haría sonrojarse al mismísimo Lazarillo de Tormes. Grecia es, en resumidas cuentas, el arquetipo de Estado cuyos ciudadanos y administraciones públicas han 'vivido por encima de sus posibilidades'. Ya que a mí, al igual que a muchos otros economistas, no me gusta utilizar explicaciones regionalistas y estereotípicas ("los griegos siempre han sido así de vagos", "sólo saben vivir del turismo", "cobran todos pensiones de sus muertos"...etc),aportaré la que para mí es la razón fundamental de esta situación: una crisis clara del euro y de la Unión Europea,que precisa de una profunda regeneración.
Considero que la decisión adoptada por Syriza de convocar un referéndum encubierto de permanencia en el euro es correcta, pese a no ser la que yo preferiría. Estoy harto de observar, con rabiosa impotencia, cómo nuestros dirigentes políticos nacionales y europeos deciden sobre asuntos que nos conciernen a todos con altanería y secretismo. Los ciudadanos les designamos, ilusos como somos, para que nos representen en instituciones corruptas y repletas de burócratas sin apenas conocimientos sobre nada excepto sobre las leyes que ellos mismos crean; pero los cuales sin embargo se ocupan de dirigir materias y ámbitos de la economía, la ciencia y la sociedad, distorsionando e incluso sustrayendo su control al sector privado (no hablo de malvadas multinacionales, hablo de la ciudadanía). El gobierno español decidió unilateralmente suministrar 26000 millones de euros a Grecia, un país sumido en la inestabilidad política y económica, y lastrado por pavorosos estigmas que aquí en España conocemos bien (corrupción política, endeudamiento privado y público desmesurados, recesión económica y crisis de los servicios básicos del Estado del Malestar como sanidad y pensiones...). 26000 millones de euros extraídos de los patrimonios de los contribuyentes españoles, sin ni tan siquiera consultar a la ciudadanía si deseábamos o no ser solidarios con las entidades financieras y la casta política griega. Nuestra adhesión a la UE y a la Unión Monetaria nos obliga, a voluntad de los políticos europeos, a transferir renta al país para minimizar las probabilidades de que incurra en el temido 'default'. Qué fácil es ser solidario con el dinero ajeno, sobre todo cuando dispones de todo un aparato estatal para coaccionar al que se niegue a seguir financiando el despilfarro griego y europeo. En cambio, más vale tarde que nunca, al menos Tsipras (con el que tengo poca afinidad ideológica) ha optado porque sea el soberano pueblo griego el que delibere sobre el destino de su país. Resulta obvio que es una forma ingeniosa de lavarse las manos frente a una posible votación desfavorable a la permanencia, pero también que deben ser los griegos, y no sus representantes, los que decidan sobre estas delicadas cuestiones. Que se dejen de negociaciones ocultas, reuniones y demás espectáculos para mantener las apariencias.
Yo ni soy comunista, ni antisistema, ni tan siquiera izquierdista. Sólo exijo de los políticos que sean honrados, hagan lo imprescindible y devuelvan el poder a los ciudadanos en la medida en que éstos lo soliciten. Y por tanto, creo que una posible salida del euro para Grecia constituye una oportunidad a largo plazo para el bienestar de su pueblo. Y así lo considero por las siguientes razones:
  • El bucle financiación comunitaria-endeudamiento del sector público-mayor presión fiscal-contracción del crecimiento económico-necesidad de más financiación, se está tornando insostenible para la ciudadanía griega. El hipertrofiado Estado griego, como muchos otros Estados europeos, ha crecido exponencialmente en tamaño y funciones a costa de una onerosa y confiscatoria fiscalidad interna y el endeudamiento exterior para captar recursos financieros. La solución no es seguir alimentando esta deleznable atrocidad mientras los ciudadanos griegos se ven cada vez más saqueados por el Estado, y con menor renta disponible por la subida de precios y la reducción de salarios.
  • El euro es un fracaso, le pese a quien le pese. Permitir que países tan dispares y variopintos en cuanto a riqueza, nivel de vida y desarrollo económico adopten forzosamente una moneda común solo podía conducir a que los países mas prósperos financiasen la ruina de los países mas atrasados y con tradición inflacionista y mayor control estatal de su economía. No hay ningún problema en que cada país utilice la moneda que considere oportuna.
  • El BCE adolece de los mismos vicios que los antiguos bancos centrales nacionales. Es un prestamista de los gobiernos nacionales, y ha sido actor protagonista en ese despropósito monumental que ha sido el rescate a la banca.
  • Pese a que con un gobierno estatalista y hostil con la libertad de mercado como el de Syriza lo veo harto complicado, los griegos pueden si lo desean transformar su país. Expulsar a los dirigentes políticos, de una y otra ideología, que les han arruinado y excluido de Europa, y asumir el protagonismo en la reconstrucción de un país que, de una u otra manera, está devastado. Y ello creo que sólo puede lograrse mediante el juego del libre mercado y la conversión progresiva del descomunal Estado griego en un Estado mínimo subsidiario y defensor de los intereses generales de sus ciudadanos.
  • Si el sistema financiero griego tiene que quebrar, que quiebre. Si Grecia desea que sus entidades financieras sean solventes y fiables, resultará imprescindible desvincularlas plenamente del plano político y que se gestionen exclusivamente como empresas privadas, que es lo que siempre debieron ser. No ONGs, ni chiringuitos privados de los políticos.
  • Lo más beneficioso de la Unión Europea es la libertad de circulación de mercancías, personas, capitales y de establecimiento de empresas y prestación de servicios. Ha constituido el principal motor del crecimiento económico europeo (y no planificaciones regulatorias desastrosas como la PAC y la Política Regional) y la tabla de salvación para facilitar que muchos países europeos poco avanzados mejorasen su nivel de desarrollo. Grecia, al igual que España, no debe renunciar a eso. El proteccionismo y el aislamiento internacional abocarían a Grecia a su desaparición, o a convertirse en un satélite del eje comunista Rusia-China.
  • Grecia debe hacer frente a sus compromisos financieros con el sector público europeo (no con el privado, con el cual ya no existe incertidumbre apenas), pero no aceptar un euro más de los contribuyentes europeos. Esto le permitiría poder funcionar autónomamente, sin verse condicionado por las imposiciones de sus acreedores. Para ello sería necesario negociar con la Unión Europea unas condiciones de pago que permitiesen a Grecia sufragar su deuda conforme se reduzca el gasto público y mejore la recaudación estatal. Antes de reducir drásticamente el tamaño del Estado, hay que respetar la legalidad aunque no la compartamos.
Lo que acabo de comentar es una utopía, lo sé. Pero me he explayado con tanta vehemencia porque creo que esta Grecia que planteo debería ser la referencia para España. Soy consciente de lo complejo y difícil que resultaría el proceso para ambos países, pero es la única manera de que puedan recuperarse de esta inestabilidad que nos asola día tras día, y que tan bien les viene a nuestros dirigentes políticos.





sábado, 20 de junio de 2015


EL SOCIOLIBERALISMO









Lo sé. A algunos les puede resultar confuso este término. A otro les puede recordar a ese difuso sistema político actual de 'economía social de mercado', que trata de combinar las mejores virtudes de ambos sistemas (estatalismo y liberalismo) combinando sus virtudes pero también sus defectos. Pero quiero explicar, con un ejemplo muy actual, qué significado le atribuyo, en mi humilde opinión, a este concepto.

Las elecciones municipales y autonómicas, cuyos rescoldos todavía humean por los medios de comunicación, han supuesto un punto de inflexión indudable en nuestra historia democrática. Por primera vez en la historia un grupo político, Podemos (con el que tengo muchas diferencias ideológicas) ha conseguido aglutinar en su seno a una ciudadanía activa, comprometida y llena de esperanza. En lugar de prometer a los ciudadanos pan y circo, especulación inmobiliaria y turismo extranjero, como han venido haciendo los dos grandes partidos del régimen durante los últimos 37 años, se ha pedido a los ciudadanos que sean protagonistas de ese cambio. Y ello se ha manifestado a través de las denominadas 'plataformas ciudadanas', que a pesar de hallarse organizadas bajo la dirección de un líder político elegido por la cúpula de Podemos como los viejos partidos, se han esforzado en su gran mayoría para que los ciudadanos se sientan partícipes de ese cambio. Y esto, en lugar de desacreditarlo y considerarlo una estrategia populista (nadie ha habido más populista que PP y PSOE), lo veo como un acierto y una revolución en la manera de coordinar la participación política ciudadana.

Me defino, por si caben dudas. Soy liberal. Pero no un liberal de estos que se rasgan las vestiduras reivindicando el libre mercado y la propiedad privada mientras erigen muros inhumanos en Melilla y 'privatizan' propiedades estatales para entregárselas a sus amiguetes. Soy un liberal que considera la libertad, a todos los niveles (económica, social, cultural y política), junto a la vida, como los bienes más valiosos que poseemos los ciudadanos. El respeto a la vida, la libertad ajena y la integridad física, son las únicas restricciones naturales a la libertad individual y colectiva que contemplo. El resto de limitaciones deben ser pactadas y consensuadas, a través de un contrato privado entre la gente, y nunca impuestas desde un poder autoritario y opresor (llámese Estado, Unión Europea o Banco Central Europeo). 

Y sin embargo yo, un liberal que en ocasiones soy calificado como radical y cuasianarquista por estos liberales de pacotilla que sufrimos en España, me he sorprendido simpatizando más con estas plataformas ciudadanas afines a Podemos que con el PP o Ciudadanos. Y me explico.

Si analizamos los programas electorales, y en general los componentes ideológicos de cada ideología, los grandes bloques antagónicos en los que quieren encasillarnos presentan un afecto admirable pero insuficiente por la libertad. Partidos como el PP enuncian como esencial la libertad económica (fundamental para la consecución del progreso económico y social), aunque el actual gobierno la esté pisoteando salvajemente; pero no obstante un amplio sector de ese partido menosprecia ideologías contrapuestas a la suya, rechazan a los homosexuales y extranjeros y pretenden imponer a niños y adultos el idioma, la bandera y el himno. Es decir. Libertad económica (relativa), e intervencionismo social, político y cultural.

Por otro lado, desde la 'otra orilla' del poder, muchos de los partidarios de la socialdemocracia o del socialismo real, se posicionan a favor de la libertad sexual, de elección de trabajo, de identidad nacional, de organización política, igualdad de oportunidades para todos en el acceso a la educación, igualdad de sexos... (libertad política, social y cultural, aclaro que me refiero a este tipo de personas. No a los que reivindican el comunismo opresor, amigo encubierto del fascismo). Pero en cuanto tocamos el dinero, el aspecto económico, ay, se acabó la libertad. Llegan el dirigismo, el paternalismo, la imposición y el desprecio a la propiedad privada e incluso al libre comercio. Se cambia el respeto a la autonomía individual por la gestión coactiva de patrimonios privados por la administración forzosa y arbitraria de los políticos estatales. Es decir, libertad social, política y cultural, pero no económica.

Y luego queda la política social. Al contrario de lo que muchos socialistas creen muy equivocadamente, el liberalismo real no propugna que las personas que queden excluidas por el mercado libre y el capitalismo (un sistema imperfecto, recordémoslo) se mueran de hambre y tengan que trabajar de sol a sol percibiendo un salario de miseria sin derechos ni libertades. Nada de eso. Muy al contrario, consideramos que la única finalidad polìtica del Estado, que es subsidiaria frente al libre mercado que debe prevalecer, es facilitar que los excluidos por el sistema puedan incorporarse a él. Por lo tanto, favorecer que los pobres dejen de serlo. Pero no a través de subvenciones paupérrimas, de limosnas, otorgadas con dinero de todos; que la sanidad sea privada, pero que si alguien no puede pagarla, los impuestos (infinitamente más bajos que hoy en día) sirvan, voluntariamente (no impuestos coactivos o forzosos) para que se le entregue a esa persona un cheque sanitario: se le financia hasta que puedan, porque han podido ahorrar gracias a la reducida presión fiscal, no tener que depender de los demás y ser libres, que es una bendición para todos. Y dirán entonces usted, con buen criterio: ¿Impuestos voluntarios? ¿Y qué tonto los pagará entonces? Nuestra naturaleza egoísta, que el Estado reprime con su abuso de poder democrático, hará que nadie paguemos un duro y dejemos que los que no tengan nada o casi nada se suman en la miseria. Total, ellos se lo han buscado. Pues eso, señores, es FALSO. Acabemos ya con ese pensamiento único.

Primero, porque los seres humanos somos en general solidarios. Hay una proporción francamente reducida de individuos en el mundo, como constatan diversos estudios psiquiátricos, que no tienen empatía. ¿Están todos acaso escondidos en España? No lo creo. Sí creo que los ciudadanos tenemos conciencia colectiva, y tenemos compasión del que sufre. Hoy eres tú el que se arruina, mañana puedo ser yo. Ayudémonos todos. Pero la solidaridad es escasa hoy en día porque en su naturaleza está ser un sentimiento voluntario, y no impuesto por el poder estatal. ¿Si el Estado nos roba más de la mitad de nuestras rentas anuales para muchos gastos inútiles, de donde sacamos dinero además para ser solidarios voluntariamente? Pues sólo los filántropos, los misioneros, o los muy millonarios lo harán. El resto bastante tenemos con llegar a fin de mes y mantener a nuestras familias. Y así surgen el odio y el egoísmo: el odio de los pobres, porque no se ven del todo protegidos; y de los acomodados, porque se les pide un sacrificio inhumano e insostenible, para alimentar la voracidad del Estado que solo reparte miseria y apenas distribuye una limosna insuficientemente entre los marginados. Aparecen conceptos recurrentes como la lucha de clases, el odio racial, el enfrentamiento social. A los políticos conservadores, de distintas ideologías, que pretenden que todo siga igual, les interesa el conflicto social para que no acabemos con su dictadura burocrática y seamos los ciudadanos los que asumamos el control de nuestras propias vidas, empezando desde los ayuntamientos (base territorial de esta autonomía personal de la que hablo).

Y segundo, porque pese a que existan personas que pueden no querer sufragar estos impuestos voluntarios mínimos porque "allá se apañen los rojos o los pobres con sus problemas", allá ellos. La riqueza no dura eternamente, y si no hay un Estado que mantenga artificialmente su monopolio de la riqueza (concesiones, subvenciones, privatizaciones para empresarios amiguetes), algún día tomarán una mala decisión de inversión, y se descapitalizarán. Y se arruinarán. Y solicitarán, desolados, que se les ayude. Y las personas, que no somos crueles monstruos como quieren hacernos creer, podemos ayudarles. Cuando recuperen su suficiencia financiera, pagarán a los ciudadanos (ya que no han contribuido con impuestos anteriormente) los gastos de su rescate como consecuencia del contrato social. Y entonces podrán volver a desentenderse de los pobres, poniendo a prueba la paciencia de sus conciudadanos; o abrir los ojos y contribuir al bienestar social.

Y aquí concluyo esta parrafada diciendo: este paso que se ha dado es importante, pero no definitivo. El escalón, la última instancia, debería ser una nueva Transición ciudadana donde todas las dimensiones de la libertad que he mencionado entrasen en comunión. Que el poder político, autocrático y burocrático, fuese subsidiario, y que los ciudadanos pudiésemos elegir libremente el sistema de organización que nos parezca más adecuado, o que más nos compense seguir. Pero siempre con la igualdad de oportunidades y la libertad como bandera. Y yo, humildemente, creo que ésto es posible conseguirlo entre personas de cualquier ideología no extremista ni genocida. Porque como he mencionado, ambos bloques ideológicos abrazan la libertad, pero sólo fragmentariamente; y el siguiente paso debe ser que la extendamos a todos los ámbitos, y después cada grupo humano elija libremente y sin imponer siquiera a la minoría (salvo que lo acepten voluntariamente porque les compensa) nuestras creencias, puntos de vista y opiniones sobre cada ámbito del saber. La libertad y la igualdad de oportunidades no son rivales, no caigamos en la trampa. Es posible unirlas, si tenemos la voluntad necesaria.

martes, 20 de enero de 2015

Mago de Oz: Hechizos, Pócimas y Brujería.

                                                 

                            MÄGO DE OZ

           HECHIZOS, PÓCIMAS Y BRUJERÍA

           
1.«El libro de las sombras»  5:32
2.«H2Oz»  3:54
3.«Xanandra»  4:24
4.«Sácale brillo a una pena»  4:13
5.«Satanael»  5:41
6.«No pares (de oír Rock & Roll)»  5:53
7.«A marcha das meigas»  1:44
8.«Quiero morirme en ti»  4:20
9.«Sigue la luz»  5:21
10.«El mercado de las brujas»  4:25
11.«Celtian»  4:11
12.«Brujas»  5:35
13.«Hechizos, pócimas y brujería»  8:23

Voy a comenzar mi repaso de los discos que más me han gustado, sorprendido o decepcionado, a lo largo de mi vida de melómano loco, con una de las bandas más especiales de entre mis favoritas. Y lo es no tanto por la desmesurada calidad de su música (que la tiene y de sobra), o por el género que practica (folk-metal, que también se encuentra entre mis predilectos); sino porque es un grupo que prácticamente ha acompañado mi adolescencia, como tantos otros. No soy ni el primero ni el último que al escuchar Fiesta Pagana, Molinos de Viento, Hasta que el Cuerpo Aguante o Gaia, recuerda algún momento, etapa o experiencia a la cual las tiene asociadas; sin embargo debo decir que personalmente muchas de sus canciones me han influido, tanto emocional como musicalmente.
Yendo al terreno estrictamente musical, pocos pueden negar que Mago de Oz es una banda con casi tantos detractores como fans (muchos de los segundos disfrazados de los primeros), especialmente por la controvertida figura de su batería, compositor y líder Txus di Felatio. Este siempre se ha caracterizado por su personalidad sincera, extravagante, directa y en ocasiones bastante cochina (rasgos que han quedado suficientemente plasmados en sus letras). Lo que no se puede negar es que aunque como batería sea bastante discretillo el hombre, es uno de los mejores compositores o poetas de este país bajo mi humilde punto de vista.
La salida de Jose Andrea del grupo, el cual sin duda había adquirido gran prestigio en la banda, suscitó no pocas voces agoreras que presagiaban la inminente disolución de uno de los mejores grupos de metal español de la historia. La incorporación de Zeta como vocalista al menos acalló los rumores de desaparición, pero inmediatamente aparecieron las voces de los que, aun hoy en día, no han conseguido superar el hecho de que una de las mejores voces de este país decidiera en su momento desvincularse del grupo y seguir otros proyectos musicales. Y entonces, cuando incluso sus fans más acérrimos y talibanes dudaban de la continuidad del conjunto, salió este disco.
El asunto comienza un trallazo de puro power metal como suele resultar habitual en los Mago desde Finisterra, El Libro de las Sombras . En él puede apreciarse la enorme calidad vocal de Zeta. Sí, está claro que no es Jose. Pero tiene un estilo propio muy interesante, con mejor manejo de los tonos graves que Jose y unos agudos más que decentes. La melodía recuerda a La Voz Dormida: buena noticia, porque es una de las mejores canciones de Mago. Destacan los teclados majestuosos y la voz sorprendente de Zeta.
Tras este subidón de adrenalina pasamos H2OZ, una canción reivindicativa en la que pretenden demostrar que la esencia de Mago sigue viva y dando guerra a diestro y siniestro. Zeta sigue a un buen nivel, y la letra cumple muy bien su función (aunque contiene más de una referencia a los que se han marchado, y alguna pulla desagradable a su antiguo cantante). Cuenta con un estribillo pegadizo, al estilo Mago.
Con Xanandra (uno de los mejores singles de la historia de Mago de Oz, según mi punto de vista) la cosa empieza con un riff muy heavy, entrando después la flauta y demás intrumentos folkies. Zeta despliega todo su potencial vocal (a costa de forzar en algunas partes), el solo de guitarra es excelente y la letra es una de las más elaboradas del álbum. Temazo.
En Sácale Brillo A Una Pena, Zeta demuestra que se siente muy cómodo en registros más próximo al Hard Rock. Adquieren mucho protagonismo de nuevo los teclados, y comienzan a mostrar la nueva faceta de Mago de Oz que se apreciará más claramente en el posterior Ilussia.
Satanael, con un comienzo que me recordó a Rage Against the Machine y también a su canción Astaroth, reparte caña a toda clase de personajes de nuestra sociedad. Como siempre, Txus no deja títere con cabeza en una visión critica y muy bien construida de la coyuntura socieconómica en la que vivimos. Zeta sigue a lo suyo, y vuelven a destacar las guitarras (fantástico Carlitos, es un fiera y lo demuestra disco tras disco).
No Pares de Oír Rock and Roll es, quizá, una de las canciones menos inspiradas del disco. Un homenaje al estilo de vida rockero tal cual lo interpreta Txus, y donde Zeta hace un trabajo excepcional. La melodía es muy rockera y convencional, pero eso no quita que el trabajo de las guitarras sea estupendo.
Después de A Marchas das Meigas, una instrumental sin mucho misterio, llega la única balada del disco. Se llama Quiero Morirme en ti, y tanto Zeta como Txus demuestran que las baladas se les dan muy bien. Zeta canta maravillosamente, aunque todavía no desprenda tanto sentimiento como lo hacía Jose (a ver quien es el listo que puede), y Txus compone una canción preciosa e impregnada de dolor y tristeza.
Sigue la Luz es otro tema que llama poco la atención, aunque su estribillo sea repetitivo y pegadizo a más no poder. Compuesto por Carlos Escobedo (que también participa en los coros), es el típico tema de hard rock con una letra que anima a ser optimista y encontrar nuestro lugar en el mundo.
Vuelven el metal y el folk de manos de El Mercado de las Brujas, un tema que regresa a los Mago más tradicionales y que recupera el enorme nivel del principio del disco. Una letra fantástica (en varios sentidos), que demuestra que, como a lo largo de casi todo el disco, Txus no ha perdido ni mucho menos sus facultades como compositor. Otro solo brutal cortesía de Carlitos.
Y después de Celtian, una muy buena instrumental que no se me fue de la cabeza en bastante tiempo, llega la canción intepretada por Patricia Tapia, una de las mejores cantantes del panorama rockero-metalero. En Brujas interpreta muy bien el papel, a la vez que deleita con la calidad de su voz.
La canción más extensa del disco y que le da nombre es, si no la mejor, una de las mejores del plástico. No rebosa tanta pomposidad y majestuosa sinfonía como Atlantia o Finisterra, ya que comienza muy en plan balada; pero pronto coge ritmo, combinando todos aquellos componentes del viejo y del nuevo Mago de manera magistral y con una letra basada en el desamor y el desengaño amoroso.
En resumen, Mago de Oz sacó un disco muy meritorio, que calló muchas bocas, demostró que Zeta es un excelente fichaje (y eso que todavía no ha demostrado todo su potencial vocal) y que Mago no va a desaparecer hasta que a Txus le de la gana. Lo cual, espero que como fan de Mago y aficionado a la música, ocurra dentro de mucho tiempo. La Bruja no murió Un disco de 8.